Música Sudor: Enero

La prestigiosa reportera drag Eda Boronelli y su particular sentido del humor, nos presentará sus apuestas musicales cada mes.

La música ha ayudado, y aún lo sigue haciendo, a sobrellevar la pesadilla en la que vivimos desde hace un año. Al menos para mí, la música ha sido ese bálsamo fresquito que me ha chorreado por encima para evitar entrar en un espiral mental de oscuridad y autodestrucción. Me llamo Eda Boronelli y me voy a encargar cada mes de hablaros de música creada por artistas dentro del colectivo LGTBIQ+ y de algunos heteros muy raritos que también tendrán su huequito, porqué esto es Sudor y aquí no se discrimina a nadie. El comienzo de año no ha podido empezar mejor (musicalmente hablando, está claro, de lo otro ni hablamos) y nos han regalado auténticos himnos o piezas para encabezar las listitas de lo mejor del año. Alegrad vuestros corazones, poneros el modelazo más fantasía y ajustaros los tacones porque empezamos el repaso de la música que ha inaugurado el año en el que (supuestamente) volveremos a bailar y sudar juntos.

Lynks “Smash Hits Vol. 2”

Lynks, llega desde Brexitland para repartir ostias a diestro y siniestro. Mi primera recomendación es una “Masked Monster Drag”, como la han calificado en el diario musical NME, pero para que nos entendamos es algo así como “de las raritas de Rupaul”. Tras ver su maravilloso catálogo de videos clips y bailar como una loca (en casita por supuesto) los temas de su nueva mixtape, creo que se le debería de prestar más de atención a este maravilloso ser humano. Aunque quizás debería callarme la puta boca y que os la perdáis por perras. Desafiante y extrema, escupiendo ironía y mala baba en unas letras irreverentes y reivindicativas, las etiquetas quedan obsoletas para Elliott Brett, el nombre que le dieron sus padres al nacer. Su música supura actitud punk pero la envuelve en una maraña de pop ruidoso, electro cacharrero y sonidos funko-hop que creo son muy necesarios para los tiempos estos tan oscuritos en los que nos ha tocado vivir. De sus estilismos mejor dejo que los investiguéis vosotres, que sois unas vagas y lo queréis todo hecho.

Viagra Boys “Welfare Jazz”

Con un nombre como Viagra Boys y siendo un sexteto de buenos mozos suecos, no podían pasar desapercibidos en mi radar musical. Se nos presentan con un segundo álbum editado a finales de Enero y titulado “Welfare Jazz”, tras un debut que ya les había sido destacado por la prensa especializada en el momento de su lanzamiento. Después de varias escuchas del disco, dejé atrás en mi cabeza a los chulos que forman la banda y me introduje de lleno en el mundo macarra y un poco psicótico de sus canciones.  Un álbum cargado de contoneos jazzísticos, una sección rítmica de puro punk-funk y la profunda voz de Sebastian Murphy, cantante de la banda, que consigue que tus bragas acaben muy mojádas con solo pensar en tenerlo cerca susurrandote guarradas al oído. En resumen, un disco cargado de energía que os dará marchita y que es ideal para que se acabe convirtiendo en la perfecta banda sonora de vuestras fantasías sexuales más cerdas y salvajes. Uno de los discos que casi seguramente formará parte de las listas de mejores álbumes del año. Avisadas quedáis.

Rhye “Home”

Titular un álbum en enero 2021 simplemente Home, tiene cojones. Si en algo estamos de acuerdo seguramente, es que estamos de estar en casa hasta el infinito y más allá. Por eso al enfrentarme a lo nuevo de Mike Milosh, el canadiense que se esconde bajo el nombre de Rhye, lo hice con un poco de desgana. Cuál fue mi sorpresa al abrir la puerta del hogar y encontrarme con un lugar precioso, delicado y con una decoración cuidada al detalle. Un espacio donde descalzarte (o desnudarte que me mola más), ponerte cómoda en cama y sentir que las sábanas de seda del neosoul de este genio acarician tu cuerpo. Al contrario que los cafres que he recomendado antes, este disco es pura sensualidad y elegancia. Una producción cuidadísima donde las voces femeninas suenan etéreas y los instrumentos cristalinos. Este disco no es para atacadas. Hay que tener tiempo para disfrutar de él. No es un chulo de una app que viene a por una comida rápida. Esto es más un amante que te seduce y te hace el amor de manera lenta y vigorosa. Nada que ver con el porno que suele llenar tu cuenta de twitter.

Goat Girl “On All Fours”

Vamos ahora con las maravillosas cabras locas de Londres, o lo que es lo mismo Goat Girl, es mi próxima apuesta. Un cuarteto femenino que desde el barrio de Brixton, en Londres, se han ido posicionando como una gran apuesta para los críticos de medios especializados y que no me extrañaría nada, acabarán juntas en más de una lista al concluir el año, junto con los pastilleros azules arriba mencionados. Su segundo disco, “On All Fours” continua siendo un pequeño “viaje” por su particular fusión de sonidos experimentales, toques post-punk y gotitas de psicodelia setentera, pero en este nuevo trabajo han dejado atrás, y es una crítica que se les ha repetido bastante, la parte más política y agresiva de su debut, girando hacía una producción más limpia y unas melodías más cuidadas. Señores críticos especializados dejad a las chicas que hagan lo que les salga de sus ovarios y disfruten de temazos como “The Crack” (no os perdáis el vídeo por favor) o del remezclón de “Sad Cowboy” por el productor, y mega chulazo, Tony Njoku.

Bicep “Isles”

Ahora nos vamos de crucero por unas islas paradisiacas con el dúo británico Bicep. Si hay una canción en el maldito 2020, que levantó espíritus (y culos de sillas en terrazas) esa fue “Atlas”, el pepino que abre el segundo disco del dúo. Abrir con semejante maravilla puede deslucir el trayecto de nuestro particular crucerito, pero los nuevos temas funcionan igualmente. Un cuidado trabajo de atmosferas que suben de intensidad, ritmos más pausados que en trabajos anteriores y unas infecciosas líneas de sintetizadores acompañadas en ocasiones por samples de música africana (Apricots), voces angelicales (Saku) o casi cantos gregorianos (Lido), hacen que subirte a su barco te transportes a al paraiso y no puedas evitar emocionarte. Muchos echan de menos la potencia de sus primeros temas, más derivados hacia el techno y el house, pero creo que en tiempos donde la música electrónica es como la lepra en la peli de “Ben-Hur”, es de agradecer que nos hayan regalado una colección de temas pensados para expandir la mente y no para los pies en una pista de baile.

Arca “Madre”

Para emociones, expansiones mentales y poco baile, os recomiendo el nuevo lanzamiento de la diosa Arca. Lo último mi amada Alejandra Ghersi, se titula “Madre” y aunque sabemos que mama solo hay una, ella que es así de especialita y nos regala un EP con cuatros versiones de la misma canción. El tema en cuestión, me da igual en que versión, se publicó a principios de año y en él se abre en canal para que le veamos bien sus tripas.  Una plegaría dolorosa y de redención, que nos devuelve a la época de su álbum homónimo de 2017, dejando aparcado por el momento los sonidos semi industriales de gata loca de “Kick I”, su anterior obra (maestra añadiría yo). Como todo en esta señora, no te lo pone fácil, te pone entre pecho y espalda un puñal de poco menos de diez minutos, que con capas de sintes, violonchelos o juegos vocales, vuelve a ofrecernos una belleza y una sensibilidad que la sitúan en el Olimpo de otras diosas de la electrónica.

Vamos ir acabando mi repaso mensual y no me gustaría despedirme sin hablar de gente más veterana, dos grandes momias del pleistoceno (en el mejor sentido posible) porque no todo puede ser gente joven y mona. El respeto hacia los mayores es muy importante amigas y es algo que por desgracia a la gente más jovencita no se les está enseñando.  Mis dos recomendaciones prehistóricas para el mes de Enero son dos nuevos trabajos de dos abuelitas maravillosas: Ani Di Franco y Martin Gore.

Ani DiFranco “Revolutionary Love”

La primera recomendación es el último disco de la antes-lesbiana e icono queer en los 90, ahora casada con un señor con pene, la americana Ani DiFranco. Esta señora vendió su sexualidad durante años y fue admirada por el movimiento queer norteamericano durante décadas. La vida es diversidad y la afrontó enamorándose y casándose con un hombre, y la misma gente que la siguió durante años, puso el grito en el cielo por esto. Amigas, si todes queremos libertad y respeto para nosotres, dejad que ella sea feliz con quien ella lo sea. Hablando de “Revolutionary Love” no es precisamente nada de eso en su sonido (canciones aterciopeladas con toques de soul, folk y jazz) ni en las letras (estar bien contigo misma, justicia social y esas cosas de hippies) pero es un buen disco para disfrutar en los últimos coletazos de este invierno que se esfuma, ya que como un buen cola-cao el disco es calentito y dulce.

Martin Gore “The Third Chimpanzee”

Mi última recomendación jurásica por este mes, es la de lo nuevo en solitario del Tiranosaurio Rex de la electrónica, el mismisimo señor (o señora, con esas pintas que me lleva siempre no se) Martin Gore. Miembro de los maravillosos Depeche Mode y artífice de la creación de algunos de los mejores clásicos de la banda británica. Su último proyecto discográfico editado a principio de años, es un trabajo llamado “The Third Chimpanzee” donde dentro de una tematica muy mona, da rienda suelta a su genio y figura jugando una vez más con electrónica y sintetizadores. Un EP con tintes de banda sonora pero desgarradoramente gélido, con toques industriales y con amenazadoras voces procesadas. Yo lo veo perfecto para pasar una noche en una cabaña en mitad del bosque donde esperas sin remedio que el psicópata de turno aparezca a darte un buen meneo y que acabar te de un buen hachazo. O puedes ser tu la “final girl” y dárselo tu a él.

Esto es todo amigues, me despido hasta el mes que viene, no sin antes dejaros unos pocos de deberes nacionales, Algora está de vuelta y no puedo estar más contenta, y prestad atención a Diavlo los que queráis emociones fuertes y Flovverie para los más relajados y sensibles. Pronto hablaremos en esta misma sección de ellos y lo que nos traen proximamente. Moved un poco el culo y el coco y poneros a descubrid todas las nuevas maravillas que el mundo ofrece y que nos os lo diga todo un algoritmo mecánico y con tintes comerciales. Seréis más felices. Haced la prueba, vagas.

Eda Boronelli